Rendimiento del alumnado español en matemáticas: ¿qué nos dicen las pruebas internacionales?

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Julia Hernández

Introducción

¿Cómo podemos conocer el rendimiento del estudiantado español en matemáticas respecto a otros países? Contamos con distintas pruebas a nivel internacional que nos aportan esa información. En ellas resulta interesante analizar, no solo la comparativa con otros países, sino también la propia progresión de la población española a lo largo del tiempo.

Pruebas internacionales

Comenzando por los más pequeños, el Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias (TIMSS), lleva, desde hace quince años, evaluando las habilidades matemáticas y científicas del alumnado español de aproximadamente 10 años. El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, conocido como las pruebas PISA, evalúan estas habilidades matemáticas en los alumnos españoles de 15 años desde hace 26 años. Finalmente, el “hermano mayor de PISA”, PIAAC o Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de los Adultos de la OCDE (Organización para la cooperación y el desarrollo económico), nos proporciona desde el 2013 información sobre las habilidades matemáticas de los adultos españoles en edad laboral (entre los 16 y los 65 años). Veamos qué nos señala cada una de ellas.

TIMSS

La entrada de España en la prueba TIMSS inició con su puntuación más baja, 482. Cuatro años después dio un salto hasta los 505 puntos, pero desde entonces encadena tres ediciones consecutivas de descenso (502 en 2019 y 498 en 2023), situándose de nuevo cerca de un nivel intermedio y sin cerrar la distancia con la media OCDE, estable en torno a los 525 puntos.

Gráfico TIMSS niveles de competenciaGráfico evolución españa TIMSS

En la última edición, aproximadamente el 37,8% de los alumnos españoles de 4º curso son incapaces de multiplicar o dividir por dos o tres cifras o decimales sencillos. Es decir, 4 de cada 10 niños españoles de Primaria no domina con soltura las operaciones básicas esperadas para su edad. El 36,9% se situaba en un nivel intermedio, capaz de realizar cálculos de tres cifras y sumar u ordenar decimales sencillos. De los restantes, el 21,1% sí alcanzó un nivel alto en el que pueden operar con soltura con números naturales, fracciones, decimales y ángulos. Solo el 4,2% presentaba un nivel avanzado, que les permite interpretar los resultados de los cálculos, relacionar fracciones y decimales o trabajar con perímetros y superficies.

PISA

Podemos observar en el gráfico cómo España mantuvo sus puntuaciones en matemáticas relativamente estables entre el 2003 y el 2015, en torno a los 484 puntos, pese a la progresiva bajada en la media de la OCDE. Sin embargo, en 2018 se suma al rápido descenso internacional, alcanzando en 2022 los 473 puntos, es decir, una disminución de 12 puntos respecto a las décadas anteriores. Esta caída ha hecho que la distancia con la OCDE, de unos 13 puntos en 2003, prácticamente desaparezca en 2022. Conviene no confundir esto con una mejora española: se debe a que la media de la OCDE ha descendido todavía más deprisa que España, no a un avance real del alumnado español.

Gráfico PISA niveles de competenciaGráfico evolución PISA matemáticas España y OCDE

En la última edición, aproximadamente el 30% de los alumnos españoles no alcanzaban el nivel mínimo funcional. Esto significa que no son capaces de interpretar y reconocer cómo representar matemáticamente situaciones sencillas como comparar dos rutas buscando la más corta, leer un horario o tabla de doble entrada, aplicar proporciones sencillas o interpretar gráficos o planos. Aproximadamente el 28% alcanzan ese nivel mínimo de competencia, pero no lo superan, es decir, más de la mitad del alumnado español de 15 años no pasa de aplicar una estrategia simple ante un problema explícito, pero no es capaz de decidir por sí mismo qué pasos seguir ante un problema que no esté perfectamente pautado. Solo el 6% alcanzan esos niveles superiores de excelencia, que les permite desarrollar modelos para situaciones complejas, aplicar estrategias sistemáticas o trabajar con problemas abstractos con creatividad y flexibilidad.

PIAAC

En esta prueba, el equivalente de PISA para adultos en edad laboral, solo se han realizado dos medidas o ciclos hasta la fecha, 2013 y 2023, estando previsto el siguiente ciclo para la próxima década. Es la primera prueba en la que sí observamos un aumento en la puntuación de cara a la última medida, si bien no se trata de una diferencia estadísticamente significativa, y continúa presentando una diferencia con la media de la OCDE de 13 puntos.

Gráfico PIAAC por niveles de competencia EspañaGráfico evolución PIAAC España y OCDE

En el último ciclo, 2023, el 30% de los adultos españoles no superaban un nivel de competencia básico. Es decir, aunque son capaces de realizar operaciones básicas con números enteros o dinero, comprender decimales y encontrar información en tablas o gráficos, muestran, sin embargo, dificultades en la resolución de tareas que requieren varios pasos. En el otro extremo, solo el 2% de la población española lograba los niveles más altos, que implican resolver problemas con cambios inesperados que requieren reevaluar una estrategia sobre la marcha.

Este estudio nos aporta otros datos muy interesantes. El 91% de los adultos mejor capacitados en matemáticas se encuentran en activo, frente al 72% de los menos capacitados. Esto nos señala que un mayor nivel de competencia matemática, en España, se asocia a un 11% más de probabilidad de estar empleado.

Conclusiones

Dado que, por ahora, no contamos con pruebas estandarizadas nacionales que nos proporcionen datos comparables a nivel nacional —la nueva Evaluación General del Sistema Educativo, actualmente en fase de aplicación, podría cubrir este hueco a partir de 2026—, debemos dirigir la mirada a las pruebas internacionales. Los resultados que estas pruebas nos devuelven deben preocuparnos. Sistemáticamente, encontramos alrededor de un 30% de españoles que no alcanza una competencia matemática mínima. Esto debe llamarnos la atención sobre la necesidad de investigar e implementar mejoras en la enseñanza de las habilidades matemáticas desde las etapas iniciales.